Si compro un SCORM ya hecho, ¿me puede penalizar el SEPE o Fundae por subcontratación?
La respuesta rápida es: no. Comprar un recurso didáctico multimedia es exactamente igual que cuando una academia presencial compra libros de texto a una editorial para repartir a sus alumnos. El límite legal (marcado por la Ley 30/2015) no penaliza quién fabrica el contenido, sino que prohíbe delegar la ejecución real del curso.
Y aquí es donde la configuración de tu plataforma de teleformación marca la diferencia entre la total seguridad jurídica y un expediente sancionador.
Requisitos para utilizar SCORM o contenido de terceros y justificarlo a la FUNDAE
Un paquete SCORM, por muy interactivo que sea, funciona en automático. Sin embargo, para Fundae, la verdadera ejecución de la acción formativa reside en el control operativo y la tutorización.
Es aquí donde entra en juego la visión de una humanidad tecnológica. La tecnología de tu campus virtual no debe implementarse para reemplazar al docente o automatizarlo todo en frío, sino para construir un puente. El valor real que ofreces a tus alumnos —y lo que justifica legalmente la bonificación de ese contenido de terceros— es el acompañamiento de tus propios tutores: la resolución de dudas, la dinamización de foros y el feedback humano.
Si tu entidad aporta el tutor y gestiona el campus, la formación es legal. Pero, ¿cómo se lo demuestras a un inspector?
El reto técnico: Cómo demostrar la tutorización ante una inspección
Este es el punto donde muchas empresas de formación tropiezan. Tienen a su equipo docente trabajando duro, pero su plataforma e-learning (ya sea un desarrollo a medida o un ecosistema en WordPress con LearnDash) no está preparada para registrar evidencias válidas.

Para estar 100% protegido y cumplir con las estrictas exigencias de trazabilidad, tu plataforma debe estar configurada para extraer sin esfuerzo los siguientes datos:
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Registros de conexión (Logs) precisos: Necesitas informes detallados que muestren cuándo se conecta el alumno, pero también los tiempos de conexión y actividad real del tutor dentro de la plataforma.
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Trazabilidad de la comunicación: Debes poder exportar evidencias de que existe interacción bidireccional. Esto implica registrar la participación en foros, los mensajes internos y las tutorías de forma clara.
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Control de progreso y evaluaciones: Un registro exacto de los tiempos de estudio por unidad y la trazabilidad de las evaluaciones finales.
Extraer estos datos de forma manual, cruzando bases de datos o revisando usuario por usuario, es inasumible. Por eso, el campus virtual debe integrar herramientas específicas, como un Módulo Fundae, capaz de automatizar la recogida de estos logs y generar los informes de conectividad exactos que exige la normativa.
Que la tecnología trabaje para ti (y no al revés)
Cumplir con los requisitos técnicos de las bonificaciones no tiene por qué ser un freno técnico que consuma tu tiempo y energía.
La clave está en no ver la plataforma como un simple almacén de cursos SCORM, sino en diseñarla desde la base para que el cumplimiento normativo ocurra en segundo plano. Contar con un socio estratégico digital a largo plazo te asegura que la infraestructura técnica de tu academia estará siempre alineada con la ley (en este post te explicamos más a detalle los requisitos técnicos para bonificar con FUNDAE), permitiéndote a ti centrarte en lo que de verdad importa: hacer crecer tu negocio y ofrecer la mejor experiencia educativa a tus alumnos.

